Se me asigno un karma
y una cruz.
Junto a un nombre, un género, una familia
se me concedió un irremediable dolor
y un espasmo.
Bebí de todas las copas
en la hora inoportuna de otras fauces
manipulando el cristiano ábaco de la culpa.
Maldije al mar y sus desidias
inventándome ficciones que ahogaba
la turbulencia de mil mareas.
Pretérito de lógicas
hice votos de castigo con mi lengua
recorriendo los territorios del lenguaje
sin encontrar vocablo que nombrara
la congoja constante
o el abatido zurcir de los desánimos.
Ahora que es tiempo de partir
me perderé para siempre entre las matas
hasta encontrar esa rima que aplaque
la sed de vivir al borde de las cosas
y vendrán las hormigas a beber
el asma de los días dañinos.
La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos
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domingo, 7 de diciembre de 2014
III - Gastón Malgieri
lunes, 3 de octubre de 2011
Pertenencias - Gastón Malgieri
Tengo
tanto arrabal aventurado en las cremalleras que me he dañado el esmalte berreta
de las uñas berretas
en los adoquines berretas
de esta metrópolis berreta
infecta de tanto cuerpo berreta
que ni siquiera puede llamársele cuero.
Tengo
un tajo dos virginia slim por la mitad levantados en las paradas de todos los colectivos que escupen el rouge violáceo de tanta señora sola, de tanta mariquita yirona, de tanto merodeador que tararea una cancioncita aprendida a los tumbos / pregonando el lastimero bajón de coca, el alucinógeno decir de la pastilla, la risita y la gula de la yerba.
Tengo
demasiada pornografía madruguera prendida con brochecitos a las retinas que me es imposible no advertir que tu fotografía vende al por mayor pescado podrido a lxs deseosos. Sí, yo también le he dedicado algunas manualidades a ese actor porno neozelandés.
Ahora, este deseo mío,
emocionalmente cursi,
avasalladoramente meloso tiene
néctares amargos para otro cuerpo menos artificioso,
menos publicitario,
menos liberacióncastrostrett.
Tengo
tanto alarido atragantado para los turros y tantas ganas de ganarme tu sonrisa tu abrazo tu saliva en un concurso de esos de la tele con muchas luces mucho papelito de color mucha bailarina en bolas mucha presentadora delineada con el bisturí morboso de la apariencia.
Tengo
tan solo unas monedas y ningún billete. Ninguna propiedad privada. Ningún pozo donde caerme dignamente muerto. Ninguna pala para cavarlo, ninguna intención de hacerlo.
Tengo
cinco poemas horribles publicados en las servilletas de los bares de retiro que nadie levanta del plastificado suelo. Allí esperarán que alguien se digne y me declare lumpen, muchachito con conciencia de clase, poeta rojo carmesí del desempleo. Y ni siquiera así habré de conseguir el llamado desde la exuniónsocialistasoviética para saber si siguen en pie las gestiones de mi carnecito de abyecto.
Un cuadernito rivadaviaforroaraña tengo,
donde figuran todas mis señas de identidad forjadas en la farsa, una foto con jazzy mel, un adn, dos causas penales, cuatro denuncias radicadas en el inadi por discriminación, una banderita con los colores del arcoíris que uso de repasador y dos cartas de lectores que jamás envié al diario de la trompetita .
Tengo
migrañas, insomnio, ataques de caspa, hongos, tentación por lo dulce, atracones de culebrones brasileros, delirios de greciacolmenares, de cierta lacio greciacolmenares, cierta pasión por la tristeza, dos golpes bajos y un laserdic de pinkfloyd irreproducible afanado de la multinacionaldisqueríadelatorre.
Eso, y una radiografía que muestra ciertas viscosidades engrupiendo mis pulmones.
Eso, y el alivio de no ser un miserable.
tanto arrabal aventurado en las cremalleras que me he dañado el esmalte berreta
de las uñas berretas
en los adoquines berretas
de esta metrópolis berreta
infecta de tanto cuerpo berreta
que ni siquiera puede llamársele cuero.
Tengo
un tajo dos virginia slim por la mitad levantados en las paradas de todos los colectivos que escupen el rouge violáceo de tanta señora sola, de tanta mariquita yirona, de tanto merodeador que tararea una cancioncita aprendida a los tumbos / pregonando el lastimero bajón de coca, el alucinógeno decir de la pastilla, la risita y la gula de la yerba.
Tengo
demasiada pornografía madruguera prendida con brochecitos a las retinas que me es imposible no advertir que tu fotografía vende al por mayor pescado podrido a lxs deseosos. Sí, yo también le he dedicado algunas manualidades a ese actor porno neozelandés.
Ahora, este deseo mío,
emocionalmente cursi,
avasalladoramente meloso tiene
néctares amargos para otro cuerpo menos artificioso,
menos publicitario,
menos liberacióncastrostrett.
Tengo
tanto alarido atragantado para los turros y tantas ganas de ganarme tu sonrisa tu abrazo tu saliva en un concurso de esos de la tele con muchas luces mucho papelito de color mucha bailarina en bolas mucha presentadora delineada con el bisturí morboso de la apariencia.
Tengo
tan solo unas monedas y ningún billete. Ninguna propiedad privada. Ningún pozo donde caerme dignamente muerto. Ninguna pala para cavarlo, ninguna intención de hacerlo.
Tengo
cinco poemas horribles publicados en las servilletas de los bares de retiro que nadie levanta del plastificado suelo. Allí esperarán que alguien se digne y me declare lumpen, muchachito con conciencia de clase, poeta rojo carmesí del desempleo. Y ni siquiera así habré de conseguir el llamado desde la exuniónsocialistasoviética para saber si siguen en pie las gestiones de mi carnecito de abyecto.
Un cuadernito rivadaviaforroaraña tengo,
donde figuran todas mis señas de identidad forjadas en la farsa, una foto con jazzy mel, un adn, dos causas penales, cuatro denuncias radicadas en el inadi por discriminación, una banderita con los colores del arcoíris que uso de repasador y dos cartas de lectores que jamás envié al diario de la trompetita .
Tengo
migrañas, insomnio, ataques de caspa, hongos, tentación por lo dulce, atracones de culebrones brasileros, delirios de greciacolmenares, de cierta lacio greciacolmenares, cierta pasión por la tristeza, dos golpes bajos y un laserdic de pinkfloyd irreproducible afanado de la multinacionaldisqueríadelatorre.
Eso, y una radiografía que muestra ciertas viscosidades engrupiendo mis pulmones.
Eso, y el alivio de no ser un miserable.
martes, 30 de noviembre de 2010
Traquea - Gastón Malgieri
la placa amarilla del noticiero de mayor rating
con un pestillo que enhebra
y nace
como una hiedra maleva
en medio del estómago.
Canto tres tangos desafinándole a la audiencia
que arroja
tomates
cuervos
y cupones del shopping
ya vencidos.
indignados
reclaman
esgrimiendo arengas
que nada tienen que ver
con esta performance decadente.
Este alambre de púas,
este alfiler de gancho
que une los pliegues de mi aorta
no me deja respirar
y el asma
pasa a ser sentencia
dictamen
probabilidad de entuerto
un cuero secado al sol
después de la castración de esta llaga.
Si viviera en Senegal
sería un tigre fusilado
por una concatenación de yanquis mugrosos,
trajeados con telas camufladas
deseosos de ese cuero manchado de barro
que enaltecerá sin dudas
las gargantas de las señoras pudientes
en barrios que jamás conoceré
Ni siquiera en cautiverio.
Pero vivo en una especie de DF
sobrepoblado
de bolsas de consorcio
gatillo fácil
impunidad institucional
envuelta en papel glasé
devenido en joyería incaica poscolonial.
Me alimento del humo rancio
del transporte público
y de los fetos arrancados
de las matrices con tenazas
trozos de mamposterías que caen
de los rascacielos por puro descuido burocrático
de los mismos señores burgueses
que se indignan
a la primera semana de gestación
de las madres de escasos recursos.
Esos señores que usan ”escasos recursos”
como aquellos estudiantes de trabajo social
que también se indignan
con la falta de alimentación
y la carencia
haciendo mesas debates
en el inmenso Mc Donalds
de un hiperlumínico shopping.
Tengo atragantado un asco mayúsculo
enorme
sobredimensionado
por las posecitas queer del reviente
del amor libre en medio
de la enajenación impúdica del deseo.
como si haber leído cuatro libros de la Butler,
nos dejara quirúrgicamente insensibles
a las posibilidades de la metáfora cancina
de las mariposas que rasguean
las paredes del tórax de un cuerpo que ama.
Como si la única posibilidad de amar
fuera
la que chorrea Corín Tellado
en las bibliotecas de las amas de casa.
Tanta pose,
en medio del smog
me aturde
y hay bocinas sobreexigidas
gritando
proclamas en arameo
que traduzco
no por un saber previo
sino porque el chillido rimbombante
de la consignas de otros
las he oído en todos los idiomas
de boca de todos los dogmas
que siguen sin poderle explicar a estos pulmones
por qué se agitan
a punto de ebullición
cuando tu mano roza
impúdicamente mi espalda.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Borrador (Sinopsis para un corto) – Gastón Malgieri
Mar del Plata en invierno
es la locación perfecta
de tu película indie lacrimógena.
de tu opera prima éxito en Sundance
de ese devenir en melancolía
que dejó la tormenta
del intento tonto del plano detalle
en el iris insurrecto del llanto que se contiene.
es la locación perfecta
de tu película indie lacrimógena.
de tu opera prima éxito en Sundance
de ese devenir en melancolía
que dejó la tormenta
del intento tonto del plano detalle
en el iris insurrecto del llanto que se contiene.
Primera escena:
Hay un colchón de una plaza
cerrando la puerta por donde se fue la certeza.
escupe su último resorte adobado de semen,
arena gruesa,
cenizas de Phillips Morris,
lamparones de fernet.
cerrando la puerta por donde se fue la certeza.
escupe su último resorte adobado de semen,
arena gruesa,
cenizas de Phillips Morris,
lamparones de fernet.
El labio inferior mordido es
la dentadura enquistada en lo que no se va a decir nunca.
la dentadura enquistada en lo que no se va a decir nunca.
Plano detalle:
El colchón deja una nota
que el protagonista lee respirando
el sándalo escandaloso que se esparce.
El colchón deja una nota
que el protagonista lee respirando
el sándalo escandaloso que se esparce.
Voz en off:
Me niego a seguir reteniendo su olor entre el alambre de mi estructura. Es demasiado. Todo es demasiado. Por eso es mejor que me vaya así. No me busques. Dejame librado al azar de los recolectores de residuos quienes nunca te preguntarán nada, no es ése su trabajo. Ellos solo levantan lo que dejó la huída.
Esa noche fui feliz. ¿Sabés cual? Sonaba Rufus, y el fumaba desnudo mientras vos escribías estas líneas en el rojo cuaderno de tapas de corcho.
Esa noche fui feliz. ¿Sabés cual? Sonaba Rufus, y el fumaba desnudo mientras vos escribías estas líneas en el rojo cuaderno de tapas de corcho.
El cenicero ahora
es todo el resto de lo que resta
la suma patética que no les ha dando igual
y no saben dónde está el error,
o no hay con quién chequear el resultado.
es todo el resto de lo que resta
la suma patética que no les ha dando igual
y no saben dónde está el error,
o no hay con quién chequear el resultado.
Un grupo de jubilados abriles patean la rambla,
ven agachado al protagonista
en la punta de la peor escollera
y recuerdan la historia de Alfonsina
que les contó la guía que labura para el PAMI.
ven agachado al protagonista
en la punta de la peor escollera
y recuerdan la historia de Alfonsina
que les contó la guía que labura para el PAMI.
Pero ésta no es una historia suicida.
Es la historia del impedimento de un abrazo.
Es la historia del impedimento de un abrazo.
Y entonces el arenal se convierte en quiste.
y es que ambos quieren encastrarse el pecho en el combate
y aparece
el mapa carretero de la imposibilidad como un hematoma
que el jabón en polvo del deseo no quita.
y es que ambos quieren encastrarse el pecho en el combate
y aparece
el mapa carretero de la imposibilidad como un hematoma
que el jabón en polvo del deseo no quita.
Y es que creen que esto del trenzarse es primitivo
casi una necesidad más que epidérmica
tan de respiración que necesita el oxígeno del otro para acompasar el ajetreo
que duele en las costillas rotas por la caída.
casi una necesidad más que epidérmica
tan de respiración que necesita el oxígeno del otro para acompasar el ajetreo
que duele en las costillas rotas por la caída.
Y aparece entonces el juramento,
sobreimpreso en fotografía sepia
(obvia)
amarronada en el powerpoint con frases de Coelho:
sobreimpreso en fotografía sepia
(obvia)
amarronada en el powerpoint con frases de Coelho:
“… si es que no nos volviéramos a ver,
ahora que descubrí el deletreo de las puntas
de tus dedos en el almíbar de mi axila
en otro lado del recóndito mundo
llorarán los dioses de los otros
por algo que el peñasco escribe en arameo
y que a pesar de parecernos cursi,
es necesario”.
ahora que descubrí el deletreo de las puntas
de tus dedos en el almíbar de mi axila
en otro lado del recóndito mundo
llorarán los dioses de los otros
por algo que el peñasco escribe en arameo
y que a pesar de parecernos cursi,
es necesario”.
La tristeza es ese happy ending repitiéndose en loop
El repeat del repeat del repeat.
El the end del the end del the end.
El repeat del repeat del repeat.
El the end del the end del the end.
viernes, 29 de octubre de 2010
Devengo - Gastón Malgieri
Devengo marica cursi,
emplumada,
llena de lágrimas de tinta
que no podré chorrear en la carilina.
Devengo en inseguridad encorsetada,
atragantada a la tráquea.
Devengo lugar común,
canción lacrimógena escrita
por el peor de los crooner’s
Devengo castración freuidana
falo parteno capitalista
simposio de lugares comunes
en la tesis con otros hacen
acerca de mi cuerpo.
Devengo rabiosamente triste,
devengo vecina en chancletas,
cantándole a la imagen del televisor.
Devengo puto viejo que pasea
el caniche toy en la única plaza del pueblo.
Devengo nenito al que le dijeron
los primos mas grandes,
que Papá Noel es una farsa.
y llora mientras arranca
el papél glasé de los regalos.
Devengo empleada pública
que cree
que los gritos de los contribuyentes son para ella,
y no para el estado para el que trabaja.
Devengo señora que no puede
ponerse el vestido que quiere.
O puede,
pero no le queda
como en la pulcritud publicitaria
que acaba de ver mientras sacudía
la tarjeta de crédito que le extendió su ex marido.
Devengo loca menemista que compra,
los perfumes del uno a uno y tiene miles,
para no saber jamás cuál era su olor.
Devengo policia que mira
a un pibe chorro con cariño
y entra en contradicción
con los mandatos de su fuerza,
y los griteríos de la clase media
que le pide
que lo amasije a palos,
y no a besos.
Devengo poeta maldito marplatense
que transa
con empleados municipales de dudosa calaña
para que sus versos salgan
en el único periódico del balneario
y le lleguen
los cheques de la secretaría de cultura
por su escrito trash
en torno a la figura de Alfonsina.
Devengo empleado de call center
que putea por lo bajo
a sus superiores
sólo para poder pagarse el alquiler.
Devengo todxs ellxs
soy el devenir de los descartes
soy ese que amalgama lo que otro dicen no ser.
Soy pura epidermis,
pura sangre que ebulle
debajo del vestido con flores
que afané en cáritas
expiando el robo
en el confesionario de la capilla adjunta.
Devengo los intereses de este arqueo
que hago,
con la miseria que puebla el plexo
y siguen sin darme las cuentas.
Devengo cantante de ópera frustrado
que en la ducha maldice
su título de Contador Público Nacional.
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